Dentro de la nube: el universo casi infinito que alberga todos los datos de internet

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Las fotos que subimos a Instagram, los correos electrónicos con archivos adjuntos, las canciones que guardamos en Google Play. Almacenamiento, copias de seguridad, software. Todo está en la nube. Un servicio que tiene poco más de una década. Y que hoy usa un tercio de los ciudadanos. Un porcentaje que sube hasta la mitad en el caso de los jóvenes entre 16 y 24 años.

La nube, ese espacio casi infinito y etéreo, está en realidad mucho más cerca de nosotros de lo que puede parecer. En cualquier polígono industrial. En discretos edificios bien protegidos que albergan centros de datos con miles de servidores. Así que necesitan energía, y mucha.

Redes infinitas para albergar información

Suelen contar con diferentes canalizaciones de suministro eléctrico para prevenir cualquier corte. Además, tienen generadores de Diesel. En el centro de datos del proveedor Acens en Alcobendas, Madrid, almacenan 20.000 litros de combustible para funcionar hasta tres días sin acceso a electricidad. Una hipótesis más propia “de un caso de sabotaje o de algún desastre natural”, según explican responsable de operaciones técnicas.

En las azoteas, grandes torres de refrigeración se encargan de enfriar los sistemas, equipos con centenares de kilómetros de redes y fibra óptica que generan mucho calor.

Las zonas más sensibles del edificio se conciben como una jaula de Faraday; crean un campo electromagnético nulo para evitar la caída de rayos o perturbaciones que puedan causar incidencias. Son capas de una cebolla alrededor de las salas de datos, el verdadero corazón de la nube, donde se encuentran las computadoras. Estos servidores se alojan a menudo en cámaras acorazadas o subterráneas, de la misma forma que se guarda el dinero en un banco.

Las empresas, cada vez más asiduas a la nube

Entre las empresas, la migración de datos a la nube es lenta pero imparable. Estos servicios funcionan como un traje a medida para las corporaciones, más grande o más pequeño en función del tamaño de la empresa en cada momento. Les evita invertir en infraestructuras fijas y ahorra costes en la adquisición de programas informáticos o en la gestión de correo electrónico.

El nivel de seguridad informática de estos centros suele estar muy por encima del de la mayoría de empresas y por supuesto de cualquier domicilio particular. Tratar de igualar esos niveles es inasumible para la mayoría de negocios y muy caro para grandes firmas que buscan rentabilidad. “La escala, la disponibilidad y la seguridad”, según dice Javier Cobo, director de operaciones de Acens, son los pilares de este tipo de servicios.

Por eso confían la custodia y gestión de información estratégica a los proveedores de estos sistemas, en los que Microsoft, Amazon o IBM son líderes mundiales.

En 2016, el 46% de las principales corporaciones usaban servicios en la nube. Pero entre las pequeñas y medianas empresas el porcentaje se sitúa todavía en el 21%. De media, 2 de cada 10 compañías pagan por utilizar estas soluciones.

Fuente: rtve


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